

Nunca me imaginé un comienzo así, desde el año más remoto creí que el simple hecho de sacar mi trabajo a la calle iba a costar más de lo que ahora me costó. Muchas veces la insularidad nos juega malas pasadas ya que uno proyecta infinidad de cosas que luego se ven limitadas pero gracias al esfuerzo de toda una cadena de personas, aquí, también se pueden cumplir sueños.
Me costó decidirme pero al final, producto de una serie de hechos me presenté al "II concurso de jóvenes diseñadores de Canarias", tenía una serie de bocetos realizados para aprobar una asignatura en mi estancia erasmus en Milán y por los ánimos de los que me rodeaban los presenté, para no estar hechos con la finalidad de un desfile... bastante lejos llegaron los diseños, de hecho... qué sería de uno sin la publicidad que tantas masas mueve!
En cualquier caso salí contento de ésta experiencia personal y profesional tan productiva , aunque me haya dejado con la miel en los labios pensando en los siguientes pasos alrededor de... una pasarela....